lunes 9 de noviembre de 2009

...

La vida con todo aquello que dirimimos, nos preguntamos y cuestionamos. Tan sólo la punta de tus dedos exhalando rocío, inerte en la gélida plaza donde hemos desembocado. Presintiendo un murmullo simple. Acaparador. Tal vez, de un modo axiomático equivocando el futuro. Regresando a los pasos que nos precedieron. Otra vez el murmullo, ensordeciendo la calle, sólo y único murmullo como si detrás no existiera otra cosa. Pensando en qué momento se dejo de alcanzar lo inalcanzable. En qué momento la esperanza desapareció y encontró a otros que a su vez la perderán y regresarán a sus antiguos cuerpos ya gastados y envilecidos por aquello que no pudo ser. Nos perdemos en los matices y deseamos regresar al origen. ¿Y qué es el origen? La única verdad es que ya no se puede ser con, sino solo. Es el drama del siglo, nos enfrentamos al con siendo solos, ya no media la colectividad, no podemos pertenecer a un grupo, a una clase social, a unos amigos, a una pareja. Porque somo solos, así nacemos y así vamos a morir y, entre medias, el camino desoladamente solitario.

El chirrido proviene de la colectividad ficticia, descreimiento puro, no ser nada de lo que se ha querido ser, fin de las proyecciones futuras, presente y futuro neutro. Neutro como el jabón, como la cocina de Ikea, como la soledad sin manchas. Sin manchas, no repeler lo repelible, ajustarse a unas cadenas, moverse con ellas, olvidarlas y adaptarlas al nuevo cuerpo, cuerpo sin ley, sin juicio, sin valor. Cuerpo adoctrinado a las exigencias de otros que hemos convertido en nuestras propias exigencias. Y dentro de él, yo, ese yo intangible, imperfecto, desbordado entre una orilla lejana y un puerto cercano, esa ambigüedad latente penetrando por las paredes de la casa, por el vagón de metro, ese chillido inaudible que dice que soy alguien detrás de todo lo que se mueve. Engranaje que mueve al mundo, que lo seguirá moviendo cuando me haya ido, cuando ni siquiera existan los hijos ficticios que un día imaginé y recreé para sentirme formando parte de algo.

Que el ritmo no se constituya fugaz y a la vez rutinario. Que pare. Que dentro de esta tradición de la aventura medie aquello que llaman serenidad. Huir de las formas, de todas, volver a fraccionar el sentido de tiempo, musitar canciones olvidadas. Curarnos el sol. Permanecer y pertenecer. Ahogar las uñas clavadas en el rostro, recolocar las manos angustiadas que amoratan el pecho. Dejar que el río fluya por el caudal de un rostro que no sabemos nuestro. Replantear el miedo. Transitar por la experiencia rodando en cuadrados cuyo vértice se aleje del estático movimiento de la circulación. Perder las formas. Acumular deseos. Deseos que perduren en el tiempo. Volver animalizado pero formando parte. Escuchar que somos algo aunque el camino se acabe. Saberse propiedad de uno mismo. Desacumular la tensión del desajuste de intereses colectivos. Amotinarse en algún lugar de la casa y ofrecer algo que no sea desgastado y viejo. ¿Y si no existe la salvación? A dónde dirigir mis brazos suplicantes requiebra de una gran vergüenza asida en el centro latente de mi yo. Escrutinio infructífero, de dónde vino mi incapacidad. La deshonra del miedo, trajinando oscuro en medio de las aguas. Decir en voz alta lo indecible. Aquello que nos haría perder la voz para nunca volver a ser vistos como un hombre.

sábado 28 de febrero de 2009

0

Desgarradura central, quemazón desigual y tintes sin misterio.

No queda ningún lugar al que volver, el pasado está vacío.

Nos estamos muriendo y parezco la única consciente en la ciudad de todo lo perdido.

Todo es en vano, ¿qué espera me esperó?

Tus pulsos ya no me aguantan, entra la disforia ¡oh, querida! ya no hay nada que hacer...

miércoles 23 de enero de 2008

III

Minutos observan
rápidos, lánguidos,
estrechos y obtusos.

[Como una cucaracha decidí no darme la vuelta]

Las horas esperan
al momento del estrangulamiento.

Óxido inesperado.

[día a día mi olfato descubre el olor de los vómitos y de la mierda]

Se acerca.

lunes 21 de enero de 2008

II

mar inútil
pendejo saboteador
apóstrofe.

per sequia
(c)ostra descongelada
colador.


(te quise más cuando no existías)

miércoles 16 de enero de 2008

I

sólo sentir aquello sin nombre
pedaleo incesante de amargura
he escuchado toda la noche
la voz de la tormenta.
he mentido por el sentimiento.
para ti una nube rodeada de esperma
yo no soy sino los latidos perpetuos.

miércoles 9 de enero de 2008

Sobre la gestación de un nuevo movimiento posmoderno literario

En este blog no suelo hacerme eco de noticias pero, dada la inusual importancia de los acontecimientos de hoy, tendré que hacerlo. Se ha fundado un nuevo género literario de acuerdo con nuestros tiempos, el Profiterol, podeis ver qué hacen estos chicos en http://profiterolesposmodernos.blogspot.com/.
Habrá que estar atento a lo que dará de sí esta pirólica gestación.

miércoles 2 de enero de 2008

Hombre desnudo en la playa

Estabas allí, en la playa, lo recuerdo como si fuera ayer... te desnudaste, y tu mirada se perdía en el mar, me recordabas a mí siendo otro distinto. Iba acompañada por otro de los múltiples espejos, sólo vine a ver el jardín( te dije, me dijo, dijiste, nos dijo).
No puedo entender cómo van a sucederse las primaveras sin nosotros, cómo el mundo no se para, cómo ellos formaran familias, se querrán ( o no), tendrán trabajo y sonreirán sin ganas.

¿Ese era tu destino? Cada día entiendo más a las bocas, ellas decidieron su destino, eran conscientes de lo terrible-inesperado-terminantemente-fugaz, lo pensaban, trabajaban, decían y -sobre todo- advertían. Esas bocas que se han quedado grabadas como ecos, ecos que suplican el valor de la palabra como modo de aprehender la realidad. ¿No se puede verdad?

No, no se puede y temo, temo por el valor del cuadro de la mañana soleada de verano.